El pasado 17 de marzo se estrenaba en los cines la flamante ganadora de la última edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, la ya conocida como SEMINCI, donde aparte de conseguir el máximo galardón, también cosechó el premio a la mejor interpretación femenina de forma exaequo a las dos protagonistas (Valeria Bruni-Tedeschi y Micaela Ramazzotti), además de llevarse el premio del público; con estos premios se llega a la conclusión de que es una película que ha conseguido aunar la opinión de crítica y público, o mejor dicho a profesionales del cine y público.

Al parecer, el director quiso realizar esta película tras publicarse en Italia, en 2014, la orden judicial de cerrar los establecimientos psiquiátricos similares a los que se representan en el film (Villa Biondi), el realizador se asesoró con distintos profesionales (psiquiatras, psicoterapeutas, trabajadores sociales, jueces, etc) e investigó el funcionamiento de los psiquiátricos y de los psiquiátricos penitenciarios y las consideraciones que se requieren para que a un paciente se le considere peligroso y acabe internado en uno de estos últimos. Contó con la protagonista de su anterior película (El capital humano, 2014) Valeria (Beatrice) y con su propia esposa y madre de sus hijos, Micaela (Donatella).

Las dos actrices representan el papel de dos personas con trastorno mental, que aunque no se llegan a nombrar las enfermedades como diagnósticos, si que se reflejan los síntomas de cada una lo suficiente como para ser incluida una en la categoría de trastorno bipolar episodio maniaco (Beatrice) y la otra como Trastorno de inestabilidad emocional tipo límite (Donatella), aunque sí que recuerdo que hay una secuencia donde uno de los hijos de la actual mujer del exmarido de Beatrice, al que visita en plena fiesta, lanza la pregunta al aire de ¿Qué significa zorra bipolar? y en otro momento se ve parte del expediente médico de Donatella, donde a mí no me dio tiempo a ver un diagnóstico concreto.

La primera compone un personaje donde se manifiesta en todo momento la expansividad, la verborrea, en alguna ocasión de forma ininterrumpible (en la entrevista con la psiquiatra del centro), el acortamiento de distancias, la hiperactividad, la taquipsiquia, el insomnio, el embarcarse en proyectos donde no calcula el daño que puede ocasionar a sí misma o a otros, la promiscuidad, la megalomanía, aunque se parta de la base de que es una persona que ha pertenecido a la alta sociedad italiana y seguramente haya llegado a tener contactos con personas de importancia política, artística, etc, sin embargo se le escapa de las manos al estar maniaca (llamadas a altas horas de la madrugada a casa del juez que llevó su caso, invadiendo su intimidad). Su enfermedad ha generado un rechazo de la familia, del círculo social, aunque siga siendo una persona querida por las personas que tenía previamente a su servicio en casa, e incluso por su exmarido, que sigue siendo el abogado que lleva sus problemas judiciales. También en un momento de su discurso hace mención a los episodios depresivos que ha padecido previamente y en otro momento concreto hace alusión al tratamiento con sales de litio, seropram, etc.

La segunda compone un personaje donde de entrada se nos enseña parte del antecedente que le ha llevado a perder la custodia de su hijo, por el que mantiene el sufrimiento, pero podemos ir viendo las secuelas de varios intentos de autolisis (cicatrices en ambos antebrazos), síntomas emocionales como depresión, ansiedad, trastorno de la conducta alimentaria, heteroagresividad, falta del control de impulsos, sentimientos de vacío crónicos, dificultad para mantener las relaciones sociales y personales. Las dos parece que estén incapacitadas legalmente por sus trastornos de conducta previos. Destacar el cameo que hace la estupenda Anna Galiena, en el papel de la madre ineficaz, ambiciosa e irresponsable de Donatella.

En cuanto a la institución psiquiátrica se percibe como un centro de larga instancia o definitiva, donde se promueve la terapia ocupacional, el trabajo protegido (jardinería), las actividades de ocio con salidas supervisadas frecuentes, los profesionales creen en la rehabilitación y son mostrados con mucha sensibilidad y humanidad (la psiquiatra responsable, el director del centro, las enfermeras, los cuidadores, las monjas), donde los “malos” son los Trabajadores Sociales y su opinión es la que cuenta para que un paciente sea dirigido a una institución penitenciaria o no. Se habla de internamientos en otro tipo de centros donde han sido necesarias las contenciones físicas, químicas y las terapias electroconvulsivas y donde se hace más difícil entender como la paciente puede escaparse de un lugar así. También podemos reconocer otras patologías entre los ingresados en Villa Biondi, que se nos dice y se nos muestra su sintomatología, el trastorno obsesivo compulsivo grave, los retrasos mentales, la anécdota del rodaje es que participaron pacientes reales mezclados con los actores en muchas escenas.

Podría considerarse que la película se enmarca en el género de road movie (pelis de carretera), o de buddy movies (pelis de compañeros), con drama y comedia a la vez; como road movie se trataría de un viaje tanto hacia afuera (de la institución psiquiátrica) en busca de la tan aclamada felicidad, donde, como espectadores podemos disfrutar de los bellos paisajes de la Toscana, como hacia adentro (buscando en el alma de cada protagonista, sus sufrimientos y vicisitudes particulares, su redención), en algún fotograma es muy fácil que nos haga recordar aquella película de Ridley Scott (Thelma y Louis, 1991) en cuanto a imagen de coche, dos mujeres y una huida, pero justo hasta ahí la similitud, pero es muy frecuente escuchar que es una mezcla de esa película y la de Alguien voló sobre el nido del cuco, por representar la vida en un manicomio, pero en esta película en cuanto se puede, se sale del psiquiátrico y ya nos movemos fuera del mismo.

Me gustó la película, creo merecidos los premios conseguidos, las actrices están convincentes, la interpreto como un intento de desestigmatizar las enfermedades mentales, en muchas ocasiones se oyen voces en off haciendo el comentario de “estás loco”, “están locas”, no solamente dirigidas a las protagonistas e incluso entre ellas mismas, si no también dirigidas a otras personas sin enfermedad que hacen cosas poco frecuentes, intentando acercar posturas en las situaciones de la vida cotidiana.

    José María Martínez Sánchez

En mi opinión es una comedia que no divierte y falla cuando intenta abordar con seriedad la enfermedad mental, sin embargo creo que Villa Biondi sí reproduce bastante fielmente el día a día de un centro de larga estancia. En este sentido ambos coincidimos en que ha tenido un asesoramiento técnico eficaz, que se reflejan con sencillez los respectivos síntomas de cada trastorno, aunque a pesar de eso, distintos críticos describan a las protagonistas como una histriónica y una depresiva traumatizada.

  Carlos Llanes Álvarez

En cualquier caso es una oportunidad de ver una película cuyo argumento gira en torno a la enfermedad mental y a los sabores y sinsabores de las vidas de quienes la padecen.

José María Martínez Sánchez y Carlos Llanes Álvarez

Psiquiatra y residente de psiquiatría en el Complejo Asistencial de Zamora.

 

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